Cuadro en relieve en madreperla. S.XIX

Cuadro-Relicario
 Icono de madera con incrustaciones de nácar,  en la parte superior con forma polilobulada, una paloma símbolo del Bautismo de Jesús, donde siguiendo el texto evangélico representa el Espíritu Santo, Está identificación será frecuente a lo largo de toda la historia del arte cristiano. En la parte central está representado el apóstol San Simón portando un libro y una sierra, símbolo de su martirio. Enmarcado por  cuatro reliquias adornadas con filigrana floral  en tinta negra y granate, con cuatro querubines en sus esquinas. Técnica de grabado o incisión con buríl, en tinta negra.

 

Proceso de Restauración

Cuadro-Relicario Nacar.
Cuadro-Relicario
Cuadro-Relicario
Cuadro-Relicario
Cuadro-Relicario
Cuadro-Relicario
Cuadro-Relicario

ORIGENES DE LA TALLA DE NÁCAR 

Desde la época de la peregrinación a Palestina, y específicamente a la ciudad de Belén, numerosos viajeros y visitantes registraron en sus relatos cómo los habitantes de Belén vendían amuletos, rosarios, dijes y pequeñas cruces elaboradas en madreperla proveniente del Mar Rojo. Este comercio se realizaba principalmente en las puertas y aceras de la iglesia de la Natividad y del Santo Sepulcro, esperando la entrada y salida de los peregrinos. El trabajo en madreperla era bastante burdo y rudimentario. El primer registro de esta actividad se da en 1588 con un modelo a escala del Santo Sepulcro hecho en madera de olivo con incrustaciones de nácar.

Los franciscanos, a través de su escuela Terra Santa, enseñaban estas artes y oficios a los habitantes de Belén del rito latino (los Taraymeh), como una forma de ganarse la vida y poder sostener a sus familias. Luego, bajo la influencia franciscana, se introdujo la técnica del grabado o incisión con buril, técnica desarrollada en Europa y que fue empleada para el grabado de las placas de madreperlas provenientes de los depósitos perlíferos del mar Rojo y del golfo Pérsico. 

Tenían un bello color oriente y su madreperla era pequeña, llegando a un tamaño máximo entre los 20 y 24 centímetros. La parte superior tenía buen espesor y se prestaba para la talla de imágenes, y la parte inferior (de poco espesor) se usaba para el grabado. En el idioma árabe se le conocía comosadafy su nombre científico es: Meleagrina margaritifera o Pinctada margaritifera.

Con el uso de esta madreperla se elaboraban cruces, cartelas, retablos, entre otros, usando la técnica del grabado y utilizando tinta negra de fondo y con colores rojo y verde para resaltar los detalles de los grabados. El tema principal de estas obras era la iconografía de la Orden de los Franciscanos, en donde se plasmaba la vida y obra de sus santos. Esta técnica, bajo la influencia y el estilo franciscano, se mantuvo hasta finales de 1800, cuando Inglaterra empezó con el comercio mundial de conchas de madreperlas provenientes de Puerto Darwin en Australia que llegaban hasta 30 centímetros de díametro, con grosor de más de 2,5 centímetros en su base, permitieron a los talleres de Belén la elaboración de las primeras tallas figurativas en relieve y bulto redondo, así como la refinación de la técnica de la filigrana en nácar.

Los talleres de las familias del clan Taraymeh (del rito latino) fueron los primeros que comenzaron a elaborar las obras artísticas más importantes que se produjeron durante los siglos XVII, XVIII y final del XIX.

El Comisariato de Tierra Santa de Al-Quds compraba casi la totalidad de la producción y mucha de ella era para ser entregada a los benefactores de la Orden Franciscana en todo el mundo, principalmente en España, Italia y Portugal. El resto de la producción era vendido a los peregrinos que visitaban la Tierra Santa de Palestina que, por lo general, adquirían un recuerdo, que bien podría ser una cruz, dije, medalla o reproducción del santo sepulcro.

Desde aquel tiempo, estas maquetas eran muy solicitadas, sobre todo la del Edículo del Santo Sepulcro y hoy en día sobreviven aproximadamente 55 de ellas en todo el mundo.

La madera que se usó principalmente para esto desde el siglo XVI fue la del árbol de olivo, que se daba abundantemente en Belén y sus alrededores.

LA TALLA DEL NACAR EN EL SIGLO XIX

La experiencia, ya acumulada por mas de dos siglos continuos de los talleres del clan Tarajmeh elaborando hermosas piezas , genero que las mas importantes instituciones de la religion como las iglesias Rusa, Griega, Liana, Armenia y Copta, entre otras, hicieran constantes demandas de artículos de nacar para las ofrendas religiosas que enviaban a los reyes, emperadores y otras personalidades a través de la Orden Franciscana.
De este modo sus artículos se fueron convirtiendo en obras maestras exclusivas, muy solicitas por las monarquias  europeas.
El siglo XX trajo la modernización de los talleres de la talla de nacar y la consolidación de sus comediantes . La estructura de los talleres familiares tanto de renombrados maestros como de productores de rosarios y artesanías  daba cabida a los descendieses y otros miembros de clan para preservar  el oficio.
Fuente: Taller Palestina.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *